Salamanca, 14 de septiembre de 2019

Nos hemos levantado con un día un poco nublado y algo de aire del sureste. ¡Madre mía! los efectos de la DANA o gota fría en todo el sureste español. Tras el desayuno he ido con el Nacho al quiosco por la prensa. Mientras Claudia se ha quedado a hacer una tarta de queso, que tanto nos gustan. 

Mientras escribo este post escucho radio clásica de rtve, están dando un concierto de Serguéi Prokófiev, en concreto: Piano Concerto No 1 – Toradze – Slobodeniouk

Babelia de EL PAÍS de esta semana arranca con un artículo/entrevista de Álex Vicente a Annie Ernaux “Feminismo era un insulto hace no tanto”. La motivación viene dada por la concesión a ella del premio Formentor y la reciente publicación de tres de sus obras por Tusquets: Los años, El acontecimiento y Pura pasión. Vicente destaca que Ernaux, siempre influida por las tesis del sociólogo Pierre BourdieuPuede parecerlo, pero no es falsa modestia. Ernaux es consciente de poseer “una singularidad” como escritora, una obcecación por reflejar la experiencia femenina centrándose en todo aquello que, por estar vinculado a ese género, no tenía reflejo literario. Eso la llevó a relatar vivencias como el aborto (El acontecimiento), la muerte de su padre (El lugar), la enfermedad de su madre (No he salido de mi noche), el cáncer (El uso de la foto), las miserias del matrimonio (La mujer helada) o la lujuria reencontrada (Pura pasión)... Para Ernaux, la primera persona es un receptáculo vacío que le sirve para recoger una experiencia universalmente compartida. “El yo es solo un lugar y no la expresión de una persona”

Ahora escucho los compases de la zarzuela Doña Francisquita con la voz de Alfredo Kraus y la dirección de Enrique García Asencio. 

Siempre resulta interesante ojear a Manuel Rodríguez Rivero, en la sesión de Opinión y bajo el título Sobresaltos septembrinos habla de Dios, una historia humana (Taurus) de Reza Aslan… Hoy lo que se estila en los paratextos es provocador/provocadora, un adjetivo que se predica, por ejemplo, de libros como el de Dios, mencionado más arriba, y también de Una nueva historia del mundo clásico (Crítica), del catedrático emérito Tony Spawforth, un ensayo que pretende demostrar que ni los griegos ni los romanos eran tan civilizados, ni los bárbaros (oi barbaroi) que estaban en la periferia (y acabaron por entrar: todas las fortalezas asediadas acaban derrumbándose) tan “bárbaros” como nos explicaron. Por último, sobresale esta semana en Babelia el artículo de Antonio Muñoz Molina titulado Hora de Ribeyro:  La tentación del fracaso están escritas en Lima, en 1950; la última es del 30 de diciembre de 1978. La gran novela que Julio Ramón Ribeyro pensaba que no iba a lograr la estuvo escribiendo día por día durante 30 años.    

En El Cultural de ABC sobresaltan los artículos de portada sobre el genio de Gaudí ≪El amo de esta obra no tiene prisa≫. En la sesión de crítica de libros el artículo/entrevista de Carmen R. Santos al historiador José Varela Ortega ≪Los españoles tienen una mala relación con su historia, acomplejada≫. Los artículos de Andrés Ibáñez sobre Kafka, cartas de amor de un ser torturado; el de Álvaro de la Rica sobre Hannah Arendt, una vida apasionada; el de César Antonio Molina sobre Nuestras lenguas: un gran patrimonio cultural; el de Juan Ángel Juristo sobre Falcones, pasión y celos en la ciudad de los prodigios; el de Rodrigo Fresán sobre Ian McEwan, robótico y reprogramado. También en la sesión de música vale la pena leer el artículo de Álvaro Alonso sobre Sabina, un viaje al fin de la noche.

En la prensa destaco los artículos semanales de dos escritores. En EL PAÍS: Tsunami de Fernando Savater, y en ABC: En defensa de Manuel Cruz de Juan Manuel Prada.

Que bonitos los versos de Joan Manuel Serrat. Son muchísimas las canciones que me gustan y tarareo, pero probablemente hay dos que son señeras: Lucía y Mediterráneo:

Lucía
Vuela esta canción
para tí, Lucía,
la más bella historia de amor
que tuve y tendré.
Es una carta de amor
que se lleva el viento pintada en mi voz a ninguna parte a ningún buzón…
Mediterráneo
Quizás porque mi niñez
sigue jugando en tu playa
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por donde quiera que vaya
y amontonado en tu arena guardo amor, juegos y penas…

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